Un estudio de arquitectura con un criterio muy definido sobre cómo construir — y una identidad que todavía no era capaz de transmitirlo.
Desarrollamos el branding y la dirección de arte desde un principio formal muy concreto: la tensión como argumento. La misma tensión que existe en una viga antes de que llegue la carga, en una grieta que define el carácter de un material, en un espacio que todavía no ha sido habitado pero ya tiene peso.
El objetivo no era construir una marca reconocible. Era construir una marca que se sintiera como sus proyectos.

